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19 de abril de 2011

84. Los minutos de la basura:

“El pop ya no está en el estadio, sino en el urinario; la experiencia compartida no es el espectáculo, sino la abyección”
-Eloy Fernández Porta-

“Demasiada poca gente” (Portada del single promocional de “Chucho”) Javier Aramburu-


-Los minutos de la basura-

No me extrañaría que aparecieras
sobre esta meseta de folios,
alineados al azar
por cierto determinismo tecnológico

todos húmedos
y acartonados.

Sobrecarga informativa.

El tiempo cura
lo que le da la santa gana.
Nada.

En el siglo con mayor excedente
de estúpidos y persianas bajadas,
sólo conservo las escalas,
los minutos de la basura,
la postpoesía, el afterpop,
y una boca abierta
donde las moscas de cera
hacen su agosto con las segundas
oportunidades.


5 de agosto de 2010

36. Le Nouvel Observateur:

"Y llueve y se hace tarde y toda la tristeza del mundo no cambia nada"
-Ray Loriga-

-Anna Malagrida-


-Le Nouvel Observateur-

La rutina de mis retinas esconden y muestran
una cierta memoria colectiva de autoconsumo:

Fantasmas ciegos, paseando con asma
los oleajes puntuales, nocturnos masajes.

Botes de pegamento rotos, un punzón
de punta cuadrada, como escarpias
los libros, consumidos y olvidados
por el tiempo de Mallo, en mayo.

Fotos de tijeretas cortadas
con tijeras, el fútbol y los insectos
que se despejan en el collage, ya son equivalentes.
Sólo les faltó la ecuación de la educación.

El bolígrafo cedió todo su terreno
al polígrafo, que es un 4x4.

El autoconsumo de mi memoria colectiva
muestra y esconde ciertas retinas de rutina.


5 de enero de 2010

3. Seísmo:

"...la imaginé observada en ese momento por las miles de cámara de videovigilancia..."

-Agustín Fernández Mallo- (extraído de "Nocilla Lab")



-Seísmo-

Acosado por violentos estornudos,
las sacudidas musculares guiaron mis manos.
En el teclado, improvisaron:

“¿Hacia dónde nos lleva todo esto?
A ningún sitio.”

Leí la frase.

Me limpié la nariz con un pañuelo.
Jugué al póker on-line hasta conseguir un full.
Intenté regocijarme con la fatídica frase desde la cama.
Me quedé dormido.

Me desperté con mis propios ronquidos.