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3 de octubre de 2010

48. The privateers:

"Me dicen que abra los ojos y contemple las bellezas que el sol alumbra; que admire sus montañas, sus valles, sus torrentes, sus plantas, sus animales y no sé cuantas cosas más. Ciertamente el espectáculo es espléndido, pero en cuanto a representar allí algún papel, eso es otra cosa" 
-Arthur Schopenhauer-



  


 





-The privateers- (Andrew Bird)
Don't sell me anything
Your one time offer, so uncalled for
You call it piece of mind

Cause I can see your house from here
Now leaves have fallen, dear
I can see you're just a little privateer
As your confession draws more near

Time and again, I find I'm listless
Or rather, fistless
In time, oh, that's what I find

So carry me to Mecca
With what you may divine
Take me with you, take me with you
Don't leave me behind

Oh cause I, I don't want your life insurance
Home, moto, health, flood, and fire insurance
Oh, just make, please make this basic inference
And speak of me in the present tense

Oh cause I, I can see your ship from here
Now the weather, so bright and clear
I can see you're just a little profiteer
As your confession draws more near

As your confession draws more near
As your confession draws more near
 

26 de septiembre de 2010

45. Todo para octubre:

"Y el maldito sol estaba podrido. Traía las mismas flores viejas, las mismas chicas viejas de todas partes"
-Charles Bukowski-


-Edificio Itaú, Avenida Paulista- (São Paulo, Brasil)



-Todo para octubre-

Tropicalismo y asfalto autómata,
alguien se ha dejado perder en las calles de São Paulo.

Lleva puesto una modesta camisa blanca,
dolorida y almidonada.
Palpita un músculo de 2ª Feira, que está de sobra entrenado
en el falso placer de las pequeñas estrofas conocidas.

Esfumato improvisado en una metrópolis blindada
con el color de 20 millones de habitantes (o los que sean),
él cree innecesario rentabilizar la cama más grande del mundo
ante pequeños y ridículos entreactos charlatanes.

La carta del servicio de habitaciones
no le exime de sus errores,
ni de sus pecados ateos,
ni de sus apellidos.

Canta en italiano
para fortalecer sus debilidades,
para ocultarse entre los payasos callejeros,
las nubes kilométricas de laca Elnett, o compras absurdas
en el duty free.

Ha dejado todo para octubre,
y es el momento de ajustar la gangrena de sus lentes
con el desencanto de una melodía urbana
que habla de los decimales de π, y de lágrimas reggae
frente a un zumo de naranja adulterado.